Conocé a Susana y Jorge, los anfitriones que transformaron su vida abriendo las puertas de su casa

Susana y Jorge nacieron en Salta y llevan 45 años casados. En todo este tiempo pasaron por muchas cosas: hijos, nietos, viajes, trabajos, parques de diversiones, inversiones y otras tantas más. Pero, hay alguien compartiendo con ellos su vida, hay una protagonista más en esta historia:  su casa.

¿Por qué? porque con la crisis del 2001 perdieron todo menos su hogar. Gracias a compartir las habitaciones que sus hijos habían dejado libres pudieron tener un ingreso extra y se convirtieron en anfitriones pioneros de la ciudad. Además, les permitió tener nuevos amigos de diferentes partes de la Argentina y el mundo.

Sin embargo, hospedar gente en su casa y ganar dinero era algo que no tenían en mente.  Jorge tuvo, durante 25 años, un exitoso negocio que llenó de satisfacciones a él, a su familia y a sus pequeños clientes: era dueño de calesitas y juegos mecánicos en distintos lugares de Salta y Jujuy. Susana a su vez tenía una prestigiosa carrera como profesora universitaria.  

 

“El parque de diversiones era hermoso. Funcionó todo muy bien durante un tiempo hasta que se desató la crisis económica del 2001. No la vimos venir”, recuerda Jorge. La crisis los encontró con muchas deudas, producto de una gran inversión que acababan de hacer, y se llevó todo su patrimonio. Solo les dejó la casa en que vivían.

 

Claves que hacen a Jorge y Susana anfitriones especiales:

*Ofrecen recomendaciones sobre los mejores lugares para visitar Salta en 3 días;
*Son amables, atentos y tienen muchas historias para contar;
*Su casa está en pleno centro histórico. Inmejorable ubicación para conocer a fondo la cultura y costumbres salteñas;

Durante un viaje en colectivo Jorge leyó en una revista un artículo que explicaba una nueva tendencia en hospedajes turisticos: los “Bed and Breakfast”. Fue allí que tuvo la idea y se la comentó a su esposa: podrían compartir los cuartos vacíos de su casa a las personas que llegaban a conocer Salta.

Cuando ellos comenzaron aún faltaban años para la creación de Airbnb, pero su aparición les dio la oportunidad de hacer todo el proceso más fácil y seguro y les brindó una ventana al mundo que antes no tenían.

Ahora ambos están jubilados y Airbnb les permite no sólo contar con un ingreso extra sino seguir viviendo y disfrutando de una manera diferente la casa que construyeron juntos y que tanto aman. Ya llevan 15 años animándose con sus nuevos huéspedes, quienes se multiplican gracias a Airbnb y al “boca a boca” de quienes pasan por Salta y se llevan gratos recuerdos.

“Hay gente que me recomienda o que viene por segunda o tercera vez”, dice Jorge orgulloso.

 

Al igual que Jorge y Susana, actualmente hay en Argentina cerca de 3.500 personas mayores de 60 años en todos los rincones del país que comparten su hogar a través de Airbnb y quienes durante 2017 recibieron a más de 60.000 viajeros locales e internacionales.

Es interesante destacar aún que en 2017 el anfitrión típico de Argentina obtuvo ARS 33.000, pero en el caso de los mayores de 60, esta cifra se eleva a ARS 43.000. En Airbnb todos tienen un lugar sin importar la edad.  

 

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