Conoce la Barcelona de Abel, David y Jessy

Desde que Abel y David son anfitriones en la plataforma Airbnb han cambiado su forma de entender el mundo. Y no es de extrañar. Sus más de 80 huéspedes avalan comentario tras comentario lo abiertos y respetuosos que son éstos dos anfitriones. “Hemos recibido huéspedes de cada rincón del planeta” explica Abel. “Le explicamos nuestras costumbres y cómo moverse por nuestra ciudad, y cuando regresan nos cuentan sus experiencias”.

Similar es el caso de Jessy, anfitriona en la plataforma Airbnb desde hace tres años; divertida, extrovertida, amante de los animales y de Nou Barris. Su perfil no sólo lo llenan los muchos comentarios positivos de sus huéspedes, también los agradecimientos de sus vecinos que están encantados de recibir nuevos visitantes que repercuten positivamente en la economía del barrio.

Tres personas que conforman dos historias diferentes pero que han conseguido transmitir su amor y respeto por su barrio y por su ciudad.

La Barcelona de Abel, David y Jessy

El 89% de los huéspedes que eligen Airbnb, lo hacen para poder disfrutar de la ciudad “como un habitante más” y Abel y David lo saben.

Poder utilizar una habitación libre de su casa ha supuesto una mejora en sus vidas. No sólo porque reciben un ingreso económico extra, sino porque ha enriquecido su manera de ver y compartir la ciudad y también la manera de entender Airbnb cuando viajan fuera y se ponen en la piel del huésped.

“Para nosotros nuestros huéspedes son mucho más que una fuente de ingresos, y para ellos somos más que un alojamiento”. Y es normal, porque Abel y David saben perfectamente qué rincones recónditos visitar con sus huéspedes para que queden boquiabiertos. Quizás es por eso que no paran de recibir recomendaciones que les animan a editar una guía para ver la ciudad con otros ojos: los suyos y los de sus huéspedes.

Y si hablamos de una auténtica embajadora de su barrio, ahí está Jessy, una mujer divertida y una enamorada de Nou Barris. “Mis huéspedes vienen a conocer Barcelona pero además se enamoran de Nou Barris”.

La Bodegueta de Miquel, los churros de la Pilarica o la tienda de la esquina son paradas obligadas en su ruta. Ha conseguido que hasta Miquel se anime con el inglés cuando lleva huéspedes, pero él está encantado. Y no es el único, todo el barrio los recibe con agrado “Cuando fueron las fiestas del barrio, Lautaro y Sabrina, que eran de Buenos Aires, no salieron de allí en tres días”.

Los huéspedes pasean por la Guineueta y descubren una Barcelona que no aparece en las guías. Si encima le sumas a que las compras y las cenas por el barrio son más económicas y riquísimas el resultado no puede ser más que positivo: Jessy encantada, huéspedes también y vecinos más.