El Acuerdo de la comunidad en Airbnb

English | Italiano | Català | 繁體中文 | Français | Deutsch | 日本語 | 한국어

Airbnb es una plataforma que pone en contacto a particulares, una comunidad formada por personas dedicada a las personas que nació durante la crisis económica actual para ayudar a gente de todo el mundo a conseguir un ingreso complementario aprovechando algo que para todos supone un gasto principal: la vivienda.

Airbnb crea oportunidades económicas. Un anfitrión estadounidense con ingresos medios puede llegar a obtener, únicamente alquilando la vivienda en la que reside, una cantidad equivalente al 14% por ciento de sus ganancias anuales habituales en un momento en que la desigualdad económica supone un gran problema. Además, nuestra plataforma pone al alcance del bolsillo de cualquier viajero la posibilidad de sentirse como en casa allá donde vaya. Un 35 % de las personas que viajan con Airbnb afirman que no habrían viatjado o no habrían alargado su estancia si no fuera por nuestra plataforma..

Airbnb está formado por viajeros y vecinos respetuosos que contribuyen positivamente  en las comunidades donde se encuentran.  El 97% del precio de un anuncio, que establece el anfitrión, queda en manos del anfitrión. Los anfitriones y los huéspedes en Airbnb han dejado claro tanto en espacios de discusión como ante las autoridades municipales, en sus respuestas al realizar encuestas y en miles de declaraciones particulares que quieren asumir sus responsabilidades con las ciudades donde residen o trabajan o a las que viajan.

Airbnb tiene el firme compromiso de trabajar en colaboración con las ciudades donde la comunidad en Airbnb tiene una presencia importante y donde las personas defienden el derecho a compartir sus viviendas (tanto cuando están presentes en ellas como cuando están ausentes) de acuerdo con los principios que nos impulsan a contribuir de forma positiva en ellas. Para ello, haremos lo siguiente:

Ofrecer un trato individualizado a cada ciudad y asegurarnos de que la comunidad en Airbnb paga las tasas turísticas que le correspondan

Cada ciudad tiene unas necesidades particulares en lo que concierne a sus políticas sobre el alojamiento compartido. Los asuntos que más pueden preocupar a una localidad urbana con una gran densidad de población pueden variar con respecto a los que tienen más importancia en una ciudad histórica que recibe a muchos visitantes o en un destino no convencional. Por ese motivo, Airbnb quiere colaborar con las ciudades para responder mejor a las necesidades específicas de cada una.

En los lugares donde se respeta el derecho de las personas a compartir el lugar en el que viven, nos esforzaremos para garantizar que la comunidad en Airbnb paga los impuestos que le corresponden y, al mismo tiempo, mantendremos el compromiso que hemos adquirido con los anfitriones y huéspedes para proteger su privacidad. Con este fin, colaboraremos con las ciudades para que se realice una recaudación efectiva de las tasas turísticas y hoteleras donde estén vigentes. Intentaremos que esta iniciativa incluya a tantas comunidades como sea posible.

Crear una comunidad basada en la honestidad y la transparencia

La mejor manera que tienen las ciudades de adoptar las medidas más apropiadas en lo que se refiere al uso compartido de viviendas es disponer de información relevante sobre esta cuestión. En este sentido, Airbnb les facilitará la información que necesiten para tomar decisiones bien documentadas.

Para contribuir al desarrollo de políticas que se ocupen del alojamiento compartido o homesharing, Airbnb facilitará información anonimizada sobre los anfitriones y huéspedes de la comunidad en Airbnb (protegiendo en todo momento su privacidad) a las autoridades correspondientes. Asimismo, identificaremos junto a ellas qué tipo de información específica necesita cada ciudad para elaborar una normativa adecuada.

Además de todo esto, Airbnb publicará informes anuales sobre las actividades relacionadas con el alojamiento compartido en las ciudades donde tenga una presencia importante. Estos informes incluirán:

  •       La actividad económica anual generada por la comunidad en Airbnb.
  •       Los ingresos obtenidos por un anfitrión medio en Airbnb.
  •       La distribución geográfica de los alojamientos anunciados en Airbnb.
  •       El número de anfitriones que consiguieron evitar la ejecución de desahucios o embargos de sus viviendas gracias a compartir sus alojamientos con otras personas a través en Airbnb.
  •       El porcentaje de anfitriones que comparten su vivienda habitual.
  •       El número de días que un alojamiento medio se alquila en Airbnb.
  •       El número total de huéspedes en Airbnb que visitaron determinadas ciudades.
  •       El número medio de huéspedes por alojamiento que se quedaron en cada ciudad.
  •       El número medio de días que cada huésped se quedó en una ciudad.
  •       El historial de seguridad de los alojamientos en Airbnb.

Fomentar un uso compartido de las viviendas responsable que tenga un efecto positivo en las ciudades

Las ciudades funcionan mejor cuando sus habitantes tienen la facultad de influir en las cuestiones que les afectan. Airbnb informará tanto a los anfitriones como a los huéspedes sobre las necesidades y normas específicas de cada ciudad para que puedan respetar los intereses de estas ciudades a la hora de hacer un uso compartido de las viviendas.

Este será el caso, en particular, de las ciudades que tienen un gran número de espacios anunciados en Airbnb pero que no cuentan con una política amplia que se ocupe del alojamiento compartido. Miembros destacados de algunas de estas comunidades han identificado un problema grave de escasez de viviendas para residencias permanentes en estos lugares. En dichas ciudades, nos esforzaremos, con la ayuda de la comunidad en Airbnb, en evitar que los alquileres para estancias cortas repercutan en la disponibilidad de alojamientos para residencias habituales. Para ello, haremos que los anfitriones suscriban una política que solo les permitirá anunciar las viviendas donde residen para alquilarlas durante periodos breves. También colaboraremos con las autoridades de las ciudades que ya cuentan con políticas que regulan el alojamiento compartido para ayudarles a evaluar estas cuestiones.

Asimismo, trabajaremos con las ciudades para determinar si los alojamientos donde no residen habitualmente los usuarios (como las segundas viviendas que solo se utilizan de forma temporal) que no pueden alquilarse a otras personas como residencias habituales pueden ofrecerse como alojamientos para estancias cortas respetando las necesidades específicas de cada ciudad. También seguiremos apoyando a los anfitriones que ofrecen espacios para estancias largas (como las propiedades alquiladas a empresas), así como a los que anuncian alojamientos turísticos más tradicionales, como los Bed & Breakfasts, que ofrecen una experiencia única y auténtica a los huéspedes a través de Airbnb.